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martes, 12 de noviembre de 2013

Impacto Económico del Turismo en el Primer y Tercer Mundos: La Alternativa del Ecoturismo

TURISMO
I. Introducción.

La industria turística está adquiriendo un papel cada vez más importante en la economía mundial y en la particular de cada país. En el mundo desarrollado uno de sus principales atractivos radica en su gran potencial de generación de empleo, mientras que el mundo pobre la considera como la solución rápida a su problema de atraso económico.

Resulta necesario señalar en este punto la dificultad de cuantificar su impacto económico porque afecta a muchas actividades productivas. Al no ser producción de bienes y servicios sino gasto de un determinado tipo de consumidor (turista o excursionista, residente o no) en bienes y servicios, no está clasificado como actividad económica.

En este sentido, las últimas investigaciones (Frechtling, 1999; Robles, 1999; Smith, 2000) apuntan a la cuenta satélite del turismo como la herramienta más adecuada para la cuantificación de los impacto económicos del turismo.

Esta dificultad es tanto más grave cuanto menos desarrollado es el país de que se trate, llegando incluso a una total falta de datos.

Al margen de esta dimensión, podríamos decir “técnica”, de la cuantificación de su impacto económico, no cabe duda de que el turismo está considerado como una vía de aumento del potencial económico, tanto en el primer como en el tercer mundo. A menudo se considera la primera o segunda industria en muchos países por su impacto económico y sus oportunidades de generación de empleo.

En especial en aquellos países ricos en recursos naturales adecuados al desarrollo turístico, la industria turística se ha considerado, con frecuencia, esencial para el desarrollo económico como alternativa a los sectores primario y secundario tradicionales (Chon, 1999). España o Italia pueden ser buenos ejemplos de ello en el ámbito industrializado.

En la actualidad, muchos países pobres, tanto en Asia como en América Latina o África (Go y Jenkins, 1999), han apostado por el turismo como herramienta de desarrollo socioeconómico.
Cabe destacar que el impacto del turismo es bastante diferente en función del nivel de desarrollo del país en cuestión, entre otras muchas razones por las diferentes infraestructuras físicas de partida, diferentes sistemas legales, niveles económicos, o socioculturales.

Fundamentalmente los beneficios económicos del turismo se concretan en:
  • Una aportación favorable a la Balanza de Pagos con la correspondiente entrada de divisas (aunque es conveniente considerar no solo el impacto directo sino las posibles importaciones de bienes y servicios que la prestación del servicio turístico pudiera exigir).


La generación de producción, renta y empleo. Y no solo por efecto directo sino, a través de sus conexiones intersectoriales por efectos indirectos e inducidos.
  • Efecto de arrastre sobre otros sectores de la actividad económica (comercio, hostelería, transporte, etc.)
  • Aportación a las arcas del Estado mediante la recaudación de impuestos directos e indirectos.

Conviene señalar que en ocasiones los efectos económicos no son tan favorables como se esperaba, tratándose con frecuencia, por ejemplo, de un empleo precario caracterizado por la estacionalidad y la eventualidad. O pudiendo derivar, en especial en los países no desarrollados en una serie de impactos negativos que iremos describiendo a continuación.

II. Impacto económico del turismo en el tercer mundo.

En el planteamiento tradicional, el turismo se presentaba como la solución a corto plazo para salir de la pobreza. En efecto, como ya se ha expuesto, puede suponer una extraordinaria vía de recaudación de divisas, un aumento del empleo local, aunque frecuentemente de bajo nivel, y una promesa de crecimiento económico por sus vínculos con otros sectores.

Por otro lado, desde la perspectiva del largo plazo, representaba para muchos gobiernos la posibilidad de diversificarse y de reducir su dependencia de las exportaciones de los productos básicos o materias primas tradicionales.

En este capítulo su subdesarrollo les lleva a basar su oferta en su atractivo en forma de clima, playas paradisíacas, vida salvaje, belleza de paisajes, o cultura indígena.

La experiencia de varios países ha demostrado, sin embargo, (Akama, 1999; Sindiga, 1999; Palomo Pérez, 1998; Clancy, 1999; Ecless, 1995; Ritchie, 1999), que sin una planificación estratégica coherente, el turismo puede no tener esos efectos beneficiosos. Son varios países los que han sufrido los problemas ya típicos de infraestructuras deterioradas, acentuación de la inestabilidad social y política, control externo y, contra todas las expectativas, un bajo efecto de arrastre sobre el conjunto de la economía nacional.

Se ha llegado a constatar, además, que el turismo es una industria inestable que depende de factores externos a los países receptores como cambios en la demanda (estructura de preferencias del consumidor) o cambios en precios del petróleo.

Cabría incluso plantearse una crítica aún más profunda: el desarrollo del turismo en el tercer mundo responde al mismo esquema imperialista heredado del pasado, que potencia su dependencia respecto al mundo desarrollado.

Se trata, en efecto, de un turismo en general controlado y orientado por multinacionales extranjeras que se llevan del país los beneficios obtenidos en el país.

Es una realidad que estas multinacionales se mueven buscando el máximo beneficio (de ahí su interés en mantener destinos indiferenciados: ¡qué mas da Kenya que Botswana! por poner un ejemplo). Se trata, al mismo tiempo, de un sector donde la concentración empresarial a nivel mundial es muy fuerte. Es una estructura de oligopolio donde unas pocas multinacionales del turismo y compañías de viajes controlan el mercado turístico internacional. Sin olvidar que en todo caso la demanda depende de la renta y gustos de los países ricos del norte, orientada y controlada, en gran medida, por estas multinacionales.

La evolución más característica en países pobres ha sido la de un progresivo aumento de la infraestructura turística (transporte, hoteles, etc.), junto con un aumento de la seguridad en el país. El inversor tipo es el europeo o estadounidense sin implicación alguna de la comunidad local en el proyecto (excepto en lo que se refiere empleos inferiores de cocinero, sirviente, jardinero, etc.). Gobiernos nacionales fuertemente comprometidos con el inversor extranjero. En muchos casos, recién creados gobiernos tras la descolonización de los años 60, con grandes deseos de desarrollo económico rápido, que les conducían inexorablemente a una política de rápida expansión del turismo.

En este marco se encuadran los planes de atracción de la inversión extranjera elaborados con figuras comunes, tales como los incentivos fiscales o el derecho de repatriación de beneficios.

La consecuencia de todo ello ha sido un aumento de escala, dimensión de la industria turística que deja de estar representada por negocios de pequeña escala y se caracteriza por las grandes inversiones financiadas principalmente por inversores extranjeros (funcionan buscando el máximo beneficio en el corto plazo), lo que provoca la concentración turística.

Concentración, que el propio inversor extranjero se encarga de reforzar porque la búsqueda del máximo beneficio orienta la inversión allá donde se espera una mayor concentración de turistas.

A todo ello se le añaden una serie de factores exógenos, que han jugado con fuerza desde 1960, como puedan ser:
  • La reducción del precio de los aviones y el aumento de la oferta.
  •  El desarrollo de “paquetes de vacaciones” organizados por tour operators internacionales, que al menor precio le añaden más seguridad.
  • Y el aumento de renta de los países del norte.

Las políticas en turismo de los distintos gobiernos de los distintos estados, en general, han sido tendentes a favorecer la promoción de proyectos de gran dimensión como lugares de descanso en la playa o grandes complejos hoteleros (lo que supone una gran dificultad de entrada de empresarios locales).
Incluso la promoción y el marketing están en manos de los tour operadores extranjeros que venden el paquete completo de viaje, alojamiento y manutención4 (está estimado que se llevan entre el 40 y el 79% del precio final).

En definitiva, los ingresos del turismo en los países receptores van principalmente para las multinacionales que lo promueven.

Con el transcurso de los años la falta de una planificación continuada y coherente ha permitido la sobrexplotación de determinados ecosistemas delicados y frágiles (aglomeración de infraestructuras y de turistas sobre ellas) provocando el deterioro medioambiental, con la consiguiente pérdida de la calidad del entorno, y por lo tanto del producto turístico del país de que se trate. En muchos casos seguido inmediatamente del desvío del turismo a otros países indiferenciados sustituibles, casi podríamos decir”perfectamente sustituibles” en términos de teoría económica convencional, con la reproducción del mismo esquema hasta arrasar todo un área o incluso un continente.

La reducción del numero de turistas provoca reducción de la actividad económica por sus conexiones con la agricultura, el transporte, los hoteles, comercios, pesca, etc., etc., que provoca reducción de empleo local. El efecto multiplicador que funcionaba a favor, se torno ahora en contra provocando una contracción de toda la actividad económica.

En resumen, podríamos afirmar que a pesar de que existen factores exógenos (socioeconómicos y políticos) que están fuera de la planificación de los gobiernos del tercer mundo, hay una responsabilidad clara y directa tanto de los gobiernos del país receptor como del país emisor. En especial destaca la idea de que el turismo en el mundo pobres desarrollado por y para el mundo desarrollado (acentuación de la dependencia), sin implicación, por lo tanto, de su comunidad local.

Así, la naturaleza especulativa del capital de inversión extranjera, junto con la falta de una política coherente por parte del gobierno, han permitido una concentración de la industria turística que ha derivado en su contracción por perdida de su calidad medioambiental. Al estar además su industria fundamentalmente en manos extranjeras es relativamente fácil su sustitución por otros destinos indiferenciados de la zona.

III. La necesidad de un planteamiento alternativo: el ecoturismo como vía de hacer sostenible el turismo.

El turismo de masas, cuyo origen se suele ubicar a principios de la década de los 60, con el primer servicio de avión masivo, deriva para 1990, en el cansancio del publico objetivo en relación a la masificación, jetlag, etc. a lo que se une la conciencia creciente del impacto negativo del turismo de masas sobre el medio ambiente y la comunidad local.

La nueva búsqueda se torna en la recuperación de la pequeña escala con un cierto equilibrio en su distribución geográfica, bajas inversiones y alta participación local.

Se trata de orientar el turismo hacia un turismo alternativo “consistente con los valores sociales, de la naturaleza y de la comunidad y que permiten al que llega y al que vive compartir el entorno y disfrutar experiencias compartidas” (Eadington y Smith, 1992:3).

Este planteamiento se caracteriza por las prácticas de rutas de senderismo, a caballo, en bicicleta, etc., safaris de pájaros, de camellos, estancias en granjas, y un largo etc.

Se emplean términos en este sentido como el de turismo ecológico, natural, o turismo sostenible, sobre los que cabría hacer una pequeña precisión, aunque el término acuñado por excelencia es el de ecoturismo.

La Ecoturism Society se refiere a ecoturismo como “el viaje responsable a áreas naturales que contribuye a la conservación del entorno y al bienestar de la comunidad local” (Western, 1993.8).

De otro lado, la definición de Ecotourism Assocation of Australia (EAA) se centra en un “turismo sostenible ecológicamente que promueve el entendimiento cultural y medioambiental, el respeto y la conservación” (Weiler, 1995: 64). Así, la EAA se propone como objetivos que todo el turismo sea sostenible, que el ecoturismo contribuya a la conservación de las áreas de destino y la biodiversidad, y aporte beneficios a la comunidad receptora, aumentando la conciencia cultural y medioambiental y permitiendo recibir visitantes de distinto origen socioeconómico.

Estos serían los aspectos mas importantes de la sostenibilidad social y medioambiental y la satisfacción de todos los implicados incluyendo visitantes y comunidad local.

Cabe incluso destacar la definición de ecoturismo realizada desde el punto de vista de la oferta como actividad turística cuidadosamente planificada, bien sea de carácter natural, histórico, botánico, ornitológico o arqueológico, compatible con los principios ecológicos básicos. Autores como Sirakaya, Sasidharan y Sonmez (1999: 170) resaltan el ecoturismo como “una nueva forma de turismo educado, no consumista, romántico, orientado hacia áreas relativamente subexplotadas de inmensa belleza natural e importancia histórica y cultural, con el fin de comprender y apreciar la historia sociocultural y natural de las comunidades de destino”.

Se espera que esta forma de turismo resulte no solo en el mínimo impacto negativo sobre el medio ambiente, sino que contribuya a su protección y a la conservación de los recursos tanto ecológicos como socioculturales. Busca, además, una mayor interacción entre visitantes y locales que contribuya al bienestar económico y social de los habitantes de la comunidad local.

En definitiva el ecoturismo se ve como un catalizador del desarrollo sostenible. Este planteamiento del ecoturismo frente a turismo de masas, supone no solo menos visitantes, sino fundamentalmente un perfil totalmente distinto: en general es un grupo de personas, entusiastas de la naturaleza, que se sienten cómodas en culturas extranjeras, de edad entre 30 y 50, educadas, con estudios superiores y altos ingresos. Se espera que el gasto medio sea mayor al  el turista de masas por la realización de actividades varias como fotografía, botánica, pesca, canoa, etc. Puede ser de diverso origen socioeconómico, pero es común a todos el turismo responsable. De todo ello se deriva la esperanza de que el ecoturismo contribuya a la conservación del medioambiente y al desarrollo económico y social.

Aunque no esta testado empíricamente ni en África, ni en Asia ni en Latinoamérica, es claro que la conservación de los recursos incentiva y mantiene el turismo y el turismo a cambio provee de fondos para la conservación y el desarrollo local. El turismo, en esencia, se puede ver así como la causa última de la conservación de la vida salvaje.

Desde el punto de vista de la participación de la comunidad local, si realmente son los miembros de esa comunidad los beneficiarios en parte del turismo y por lo tanto, lo apoyan (el turismo más que ninguna otra industria depende de la buena fe y cooperación de las poblaciones locales), el ecoturismo puede ser un motor para su desarrollo económico y para la distribución equitativa de los recursos, aliviando así la pobreza local.

Sin embargo, para ello, la propiedad y el control de las empresas y negocios turísticos debe ser de los miembros de la comunidad local (como una forma de retener los ingresos en el país, de aumentar el empleo y el mercado de productos indígenas).

Hoy, no obstante, existe el peligro de que todavía este tipo de turismo (no ya el turismo de masas) sigue siendo un negocio para el mundo desarrollado, está en manos de las multinacionales del sector que se han subido al carro del “turismo natural” y venden la idea de ecológico (no responsable) y apoyándose en la idea de ayuda a la comunidad indígena siguen embolsándose sus beneficios.

Es importante subrayar que mucho del desarrollo del turismo supone el desarrollo de la comunidad. Gestionado de manera adecuada, el turismo puede, efectivamente, convertirse en un motor importante para conseguir no ya el crecimiento económico sino objetivos sociales más amplios. Desafortunadamente no existen marcos que integren la gestión de las distintas facetas del desarrollo turístico para conseguir el crecimiento económico y estos objetivos sociales (Crouch y Ritchies, 1999).

Para que este potencial sea utilizado apropiadamente es fundamental construir unas bases que contribuyan a desarrollar un producto turístico de calidad, competitivo y de gran sensibilidad ecológica y sociocultural. Es necesario crear una nueva base institucional para adelantar una estrategia de turismo sostenible con ventajas cooperativas (más que competitivas). Que se concretaría en respetar las disposiciones y recomendaciones establecidas en las diferentes convenciones ambientales y ayudar a crear y aplicar normativas e instrumentos jurídicos en apoyo a la actividad turística y el desarrollo sostenible en los países pobres. En este sentido, la vinculación con las sociedades locales es una de las clave para hacer posible el turismo sostenible.

El turismo no se puede tratar como una actividad económica exclusivamente.Tiene dimensiones sociales, culturales, medioambientales fundamentales. Es en esta perspectiva en la que se debe estudiar la contribución del turismo al desarrollo (Sinclair y Stabler, 1997).

Nuestra conclusión es que el turismo de masas ha resultado ser la síntesis en los Países pobres de las elites locales con agencias multilaterales y multinacionales. Por desgracias, la política de la corrupción es una realidad en la mayoría de los países y en especial en los más pobres.

La industria turística puede ser efectivamente un motor del desarrollo económico pero no es en ningún caso el gran remedio al subdesarrollo. Son necesarias condiciones objetivas que lo posibiliten. En la actualidad el turismo no es más que una manifestación más de la forma de  integración en un mercado mundial (la llamada “globalización”) que prospera en la actualidad y que puede desembocar en una dependencia estructural del tercer mundo respecto del primero.

Es necesario abordar un enfoque para el desarrollo del turismo en cualquier parte del mundo que parta necesariamente, al menos, de una planificación, a medio y largo plazo, coordinada y sobre una base territorial amplia y que en dicha planificación se prevea la preservación y conservación del medio ambiente, los recursos culturales, sociales y naturales, y en especial contemple la implicación de la comunidad local.
La solución ha de plantearse a escala mundial, considerando el problema turístico desde el punto de vista de todas las personas a las que les afecta y “no exclusivamente desde la perspectiva de los países emisores” (Gonsalves, 1999:11).

De ahí la importancia de la concienciación de la población y el calado de su sentir en las organizaciones internacionales dirigidas por las elites de los países desarrollados, sin olvidar la necesidad de buscar el compromiso de los propios países de luchar contra el fraude y la corrupción.


Como estrategias concretas cabría señalar el control del grado de penetración de las compañías extranjeras, la promoción del turismo interno, el aumento de la producción local, la capacitación de su propia población. Todo ello directamente relacionado con la necesidad de inversión en educación de su población como raíz profunda del subdesarrollo.
Bibliográfica
  • AKAMA, J.S. (1999): The Evolution of Tourism in Kenya. Journal of Sustainable Toturism, Vol. 7, nº 1, págs. 7-25.
  • CLANCY, M. J. (1999): Turismo y desarrollo: el caso de Méjico. Annals of Tourism Research en Español, vol. 1, págs. 1-23.
  • COLLINS, A. (1999): Desarrollo Turístico y Capital Natural. Annals of Toturism Research en Español, Vol. 1, nº 1, págs. 47-59.
  • CROUCH, G. y RITCHIES, J. (1999): Tourism, competitiveness and societal prosperity. Journal of Business Research, vol 44, issue 3, págs. 137-152.
  • CHON, K.S. (1999): Special issue on tourism and quality-of-life-issues. Journal of Business Research, vol 44, issue 3, págs. 135-136.
  • EADINGTON, W.R. y SMITH, V.L. (1992): Introduction: the emergence of alternative forms of tourism. EN V.L. Smith y W.R. Eadington (eds.): Tourism Alternatives: potentials and problems in the development of tourism, págs. 1-12. Filadelfia: Univesrsity of Pennsylvania Press.
  • ECCLES, G. (1995): Marketing, sustainable development and international tourism.
  • International Journal of Contemporary Hospitality Management, vol. 7 Nº 7, págs. 20- 26.
  • FRECHTLING, D.C. (1999): Cuenta Satélite: Fundamentos, avances y otras cuestiones. Estudios Turísticos, nº 140, págs. 39-52.
  • GO, F, M. Y JENKINS, C. L.(eds.) (1999): Tourism and Economic Development in Asia and Australasia.Australia: Chatswood:Butterworth-Heinemann.
  • GONSALVES, P. (1999): Last Resorts?. Economic, Social, Political and Ecological Impacts of Tourims in the Third World. Contours-Bangkok, vol. 9, nº 2/3, págs. 8-11.
  • HARRIS, R, y LEIPER, N. (eds.) (1995): Sustainable Tourism: An Australian Perspective.. Chatswood:Butterworth-Heinemann Australia.
  • HONEY, M. (1999): Ecotourism and sustainable development. Who owns paradise?. Tourist Review, vol. 54, nº 4, págs. 2-18.
  • LEA, JOHN, P. (1998): Tourism and development in the Third World. Londres: Routledge.
  • LEA, JOHN, P. (1999): Ecotourism in the less developed countries. Annals of Tourism Research, vol 27, issue 1, págs. 248-250.
  • OMT (1990): El turismo hasta el año 2000. Aspectos cualitativos que afectan a su crecimiento mundial. Madrid: Organización Mundial del Turismo.
Autor: MARTA ALVAREZ ALDAY

Impactos Turisticos

lunes, 11 de noviembre de 2013

Evaluación de los impactos macroeconómicos del turismo

Se debe considerar, todas las circunstancias, tanto positivas como negativas, que se puedan generar con dicha actividad.

La evaluación de los impactos económicos del turismo no se puede limitar al simple cálculo del gasto turístico. Es necesario distinguir entre el impacto económico originado por el gasto turístico y el causado por el desarrollo de la actividad turística. Cada tipo de impacto requiere una metodología distinta para su valoración: el gasto turístico y sus efectos deben ser analizados a través de los multiplicadores turísticos, mientras que los impactos del desarrollo de la actividad turística precisa del análisis coste-beneficio.


La metodología para el análisis del gasto turístico a través del concepto multiplicador parte del hecho de que todos los sectores de una economía son interdependientes entre sí, de forma que el concepto del multiplicador asume que la demanda para la producción de un sector determinado afectará a la demanda de otros sectores que suministran los bienes o servicios a ese primer sector. Esta situación implica que, cualquier variación en el gasto turístico traerá consigo un cambio en el nivel de producción de la economía en su conjunto. Por lo tanto, el concepto del multiplicador económico se refiere al ratio del cambio de una variable económica determinada (producción, renta, empleo, etc.) con respecto al incremento en la demanda en el sector turístico.
  • Se tiene que evaluar los costes y beneficios que un proyecto turístico implica, a fin de cubrir todos los impactos económicos de la actividad turística en un destino.
  • El turismo debe ser considerado como una opción más frente a actividades económicas alternativas, que pueden ser más beneficiosas para la región que otras alternativas. Para ello, hay que tener en cuenta que la producción privada suele producir, además de los efectos propios de mercado, unos efectos externos (positivos y negativos) sobre el resto de las actividades económicas.
  • Se han desarrollado las cuentas satélite del turismo, que suponen una valoración real del impacto turístico en la actividad económica de los destinos y sus relaciones directas con el empleo, la renta, los impuestos, etc.
  • Canadá, ha desarrollado sus cuentas satélites y, recientemente, la OMT implementará un sistema de cuentas satélites del turismo para elaborar sus estadísticas internacionales.

La metodología del análisis coste-beneficio se basa en la comparación de los costes y beneficios que un proyecto representa para una zona determinada.

Se trata de saber si los beneficios económicos del proyecto elegido compensan y superan los costes medio ambientales, socioculturales y económicos que surjan de su aplicación. El objetivo final debe ser la maximización del bienestar de las partes interesadas.
Cals et al. (1993, p.40) proponen las siguientes etapas en el análisis coste-beneficio:
  1. Identificación de los impactos: especificación de la población en términos de personas afectadas, de los efectos y del momento en que éstos últimos tienen lugar.
  2. Predicción y cuantificación: se calculan los costes y beneficios en sus correspondientes unidades de mercado para el período de tiempo considerado.
  3. Evaluación en términos monetarios: se asigna un valor monetario a cada efecto externo, independientemente de que exista un mercado para el bien.
  4. Selección de un criterio de decisión: Toda planificación y desarrollo turísticos deberían adoptar un enfoque más equilibrado que valore ambos aspectos, a fin de lograr la competitividad del destino a largo plazo y de maximizar el bienestar de los agentes involucrados.
Tomado de: "Introducciòn al Turismo - OMT (Organizaciòn Mundial del Turismo)" de Amparo Sancho

Los costes económicos del turismo

Costes que deben ser considerados, para poder evaluar correctamente los impactos económicos del turismo sobre un destino.

a) Coste de oportunidad.-  Son los beneficios económicos que surgen de la inversión de recursos ya sean naturales, sociales o culturales, comparándolos con los beneficios que se obtendrían si estos, estuvieran destinados a otro uso (que puede incluir incluso su no utilización). Si los costes de un proyecto turístico no se valoran, no se estarán valorando ni previendo sus impactos negativos.

b) Costes derivados de las fluctuaciones de la demanda turística.- Dada la interdependencia existente entre el turismo y los demás sectores de la economía, las fluctuaciones de la demanda turística pueden traer consigo otros problemas adicionales en un destino. Una caída de la demanda turística provoca una disminución de la demanda de bienes locales, menos ingresos en forma de beneficios y salarios, menor poder adquisitivo por parte de la población local, etc. Esta situación se ve agravada si, como ocurre en muchos países en desarrollo, se crea una economía excesivamente dependiente de la actividad turística para el desarrollo del país y la supervivencia de sus economías.

c) Posible inflación derivada de la actividad turística.- Esto se da debido al alto poder adquisitivo de los turistas, que les permite afrontar la subida de precios de los productos y servicios ofrecidos en el destino, precios que son aumentados por los proveedores locales para obtener más beneficios. Sin embargo, la población local debe compartir en la mayoría de las ocasiones los mismos proveedores con los turistas, pero con un poder adquisitivo menor. Asimismo, el turismo que basa parte de su actividad en el suelo, lo convierte en un bien escaso, provocando significativos aumentos de precios y creando rivalidad por su utilización entre los distintos grupos de interés.

d) Pérdida de beneficios económicos potenciales.- Este coste negativo, suele producirse en los países en vías de desarrollo, que generalmente sufren limitaciones de capital, más que en los países desarrollados que tienen una mayor capacidad económica y que generalmente, no depende del capital inversor extranjero. Este impacto negativo del turismo se produce en aquellos destinos en los que un número elevado de instalaciones turísticas pertenece a inversores extranjeros y, por lo tanto, la mayor parte de los beneficios obtenidos con la actividad realizada en los mismos sale fuera de las fronteras del país de acogida para ser repartidos en los países de origen de los inversores.

e) Distorsiones en la economía local.- Este coste se produce, cuando el desarrollo turístico se concentra en una sola región, dejando otras zonas aisladas sin posibilidad de que se desarrollen económicamente en cualquier otro sentido. O cuando un destino turístico con numerosas facilidades laborales atrae a los trabajadores de otros sectores económicos, en donde existen mayores problemas en este sentido, privándolos del capital humano necesario para su desarrollo (está ocurriendo sobre todo en el sector agrario).

Todos estos costes, se pueden derivar del desarrollo turístico en una zona determinada, pueden ser evitados a priori, minimizados o podrían ser corregidos a posteriori, mediante el ejercicio de una adecuada política turística que adopte las medidas correspondientes.

Tomado de: "Introducciòn al Turismo - OMT (Organizaciòn Mundial del Turismo)" de Amparo Sancho

Beneficios económicos del turismo

Contribución del turismo al equilibrio de la balanza de pagos

El papel del turismo en la balanza de pagos de un país suele ser expresado en términos de ingresos, generados por los visitantes internacionales, y de gastos, realizados por los nacionales en el extranjero.
Mathieson and Wall lo dividió en las siguientes categorías de efectos:

  • Los efectos primarios: Son efectos directos, fácilmente medibles. Se incluyen en esta categoría los flujos de dinero recibidos por los establecimientos turísticos de primera línea (hoteles, restaurantes, taxis, autobuses, etc.) directamente de los visitantes.
  • Los efectos secundarios: Son los efectos producidos por el gasto turístico a medida que éste se filtra en la economía local. Dichos efectos pueden clasificarse en:
    • Efectos secundarios directos
    • Efectos secundarios indirectos
    • Efectos secundarios inducidos
  • Los efectos terciarios: Son los flujos monetarios que no han sido iniciados directamente por el gasto turístico, pero que están de alguna manera relacionados con la actividad turística.
Contribución del turismo al Producto Nacional Bruto (PNB) 

Hace referencia al gasto turístico en la economía de un país, valorado a través de su contribución al PNB.

Contribución del turismo a la creación de empleo

La actividad turística es una industria que depende en gran medida del factor humano, por lo que es obvio que favorece la creación de empleo. Mathieson and Wall distinguen tres tipos de empleo generados por el turismo:
    • Empleo directo, como resultado de los gastos de los visitantes en instalaciones turísticas, como los hoteles.
    • Empleo indirecto, todavía en el sector turístico, pero no como resultado directo del gasto turístico.
    • Empleo inducido, creado como resultado del gasto por los residentes debido a los ingresos procedentes del turismo.
Antiguamente, el turismo se caracterizó por requerir un gran número de trabajadores, que, en general, carecían de conocimientos especializados en turismo. Actualmente, esta situación está cambiando y, cada vez más, se exige una mayor especialización y formación del personal laboral, para poder ofrecer una verdadera calidad en el servicio turístico, que comienza por la calidad en la formación del personal empleado y la existencia de verdaderos profesionales en el sector.

El turismo como motor de la actividad empresarial

La actividad turística está compuesta por un grupo heterogéneo de empresas, dependiendo las unas de las otras para proveerse. Por lo que un crecimiento de la actividad turística estimulará el crecimiento de la demanda de bienes locales y del nivel económico del destino en general. Por ejemplo, un aumento de la demanda turística, traerá consigo un aumento de la demanda en el sector de la construcción, debido a la necesidad de un mayor número de alojamientos o plazas hoteleras, la construcción de un aeropuerto mejora el acceso a zonas turísticas, pero también facilita los intercambios industriales y comerciales de la propia comunidad residente. Debido a que dichas infraestructuras son caras, el turismo suele atraer inversiones extranjeras, sobre todo en los países en desarrollo, animadas por el constante crecimiento de la demanda turística y la relativa rapidez en conseguir dividendos, si se compara con otras industrias.

 Contribución de la actividad turística al aumento y distribución de la renta

Se puede afirmar que el turismo representa una posibilidad de mejora económica en el nivel de vida de la población residente, así como un instrumento óptimo para acelerar los posibles cambios positivos que puedan operar en el lugar concreto en el que se desarrolle.

Tomado de: "Introducción al Turismo - OMT (Organización Mundial del Turismo)" de Amparo Sancho

Impactos Económicos del Turismo

El turismo repercute tremendamente en la economía de los países y regiones en los que se desarrolla, según sea ésta local, regional o nacional. Este puede representar una opción importante para la economía o ser completamente irrelevante.

En los países en vías de desarrollo, la rápida inyección de ingresos que supone el gasto turístico y las inversiones extranjeras, tiene efectos más significativos que en los países desarrollados, aportando las divisas necesarias para impulsar el desarrollo económico.

Los defensores del desarrollo de la actividad turística argumentan que el turismo no sólo aporta divisas, sino que también alivia los problemas del desempleo.

Se puede considerar al turismo internacional como una actividad de exportación invisible de bienes y servicios turísticos por parte del país receptor de los turistas y visitantes, con la particularidad de que éstos efectúan el consumo de dichos bienes y servicios en el propio país receptor, mientras que el turismo nacional podría considerarse en cambio como una exportación pero entre distintas regiones de un mismo país.

Durante décadas, el turismo ha sido alabado por los beneficios económicos que aporta con su desarrollo pero, hay que reconocer que el desarrollo turístico lleva asociado igualmente una serie de costes para el destino en el que tiene lugar.

Tomado de: "Introducción al Turismo - OMT (Organización Mundial del Turismo)" de Amparo Sancho